El Departamento de Justicia de EE. UU. y el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. han presentado un nuevo marco federal que permite a los cuerpos de seguridad y a los organismos penitenciarios estatales, locales, tribales y territoriales desarrollar capacidades para la lucha contra los drones bajo una estricta supervisión federal.
La norma provisional definitiva, de 51 páginas, entró en vigor el 1 de julio, y el plazo para presentar comentarios públicos permanecerá abierto hasta el 4 de septiembre. Esta norma aplica las disposiciones de la Ley SAFER SKIES, aprobada como parte de la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2026.
La norma no autoriza automáticamente a los organismos a utilizar medidas contra los drones. Por el contrario, establece un proceso de certificación que exige una formación homologada, equipos autorizados a nivel federal, planes operativos, un análisis jurídico y la coordinación con las autoridades federales antes de que los organismos puedan llevar a cabo operaciones contra los drones.
Dos niveles de competencia en materia de lucha contra los drones
El marco divide las actividades contra los drones en dos categorías. La primera abarca la detección, la identificación, la vigilancia, el seguimiento, la alerta y la incautación de drones. La segunda abarca las medidas de mitigación, entre las que se incluyen la interferencia de las señales de control, la toma de control de un dron o, cuando esté autorizado, su desactivación o destrucción.
Las actividades de detección y alerta pueden autorizarse mediante una certificación básica, mientras que las operaciones de mitigación requieren una formación más avanzada impartida por el Centro Nacional de Formación contra UAS del FBI.
Solo se pueden utilizar las tecnologías aprobadas por los organismos federales, entre los que se incluyen los Departamentos de Justicia, Seguridad Nacional y Defensa, así como la Comisión Federal de Comunicaciones y la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información.
Requisitos de supervisión y presentación de informes
La normativa exige a los organismos que designen a un alto cargo para que apruebe las operaciones contra drones y presente planes operativos detallados para las misiones de mitigación. Las instalaciones fijas, como las prisiones y las infraestructuras críticas, pueden obtener autorizaciones operativas con una vigencia de hasta 365 días, renovables.
Los organismos que lleven a cabo actividades de mitigación deben informar de sus operaciones al Departamento de Justicia (DOJ) y al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en un plazo de 48 horas.
El marco también incluye medidas de protección de la privacidad, que, por lo general, limitan la conservación de las comunicaciones interceptadas a 180 días, salvo que se apliquen excepciones por motivos de investigación u otros requisitos legales. Asimismo, prohíbe el uso de las facultades de lucha contra los drones con el único fin de interferir en el ejercicio de los derechos que la Primera Enmienda garantiza a los ciudadanos.
Según la normativa, las autoridades federales prevén que, durante los dos primeros años del programa, unas 1.500 agencias cumplan los requisitos para obtener la autorización de detección y que unas 150 agencias reciban la certificación de mitigación.
CONTENIDO RELACIONADO: El FBI incauta más de 600 drones que infringían las restricciones de vuelo del Mundial
Post Image Credit: Isaac Maffeis vía Unsplash
Siga C-UAS Hub en LinkedIn para actualizar periódicamente los contenidos contra los UAS.