Taiwán ha conseguido completadas las pruebas de un nuevo dron suicida autóctono llamado Overkill, una munición de merodeo con visión en primera persona diseñada para mejorar las defensas de la isla en medio de las crecientes amenazas de China. Inspirado en las innovaciones del campo de batalla de la guerra de Ucrania contra Rusia, el dron Overkill ha superado la certificación de combate y está listo para entrar en producción.
El dron fue desarrollado conjuntamente por Thunder Tiger, una empresa taiwanesa de robótica, y el Instituto Nacional Chung-Shan de Ciencia y Tecnología (NCSIST), con inteligencia artificial avanzada y sistemas ópticos proporcionados por Auterion, una empresa suizo-estadounidense de software para drones. El mismo conjunto tecnológico ha ayudado a las fuerzas ucranianas a apuntar y destruir tanques, vehículos blindados y otros activos de alto valor rusos.
“Las lecciones aprendidas de la guerra en Ucrania son definitivamente aplicables a un potencial conflicto con China”, dijo el CEO de Auterion, Lorenz Meier. “El dron destruirá fácilmente un buque de guerra chino si carece de defensa aérea”.”
El dron Overkill está diseñado para ataques de precisión y es pilotado en tiempo real por un operador mediante controles FPV. Su integración del software basado en IA de Auterion y los sistemas de cámaras de alto rendimiento suponen un salto tecnológico para el creciente arsenal de drones de Taiwán.
Thunder Tiger ha obtenido licencias para instalar el software de Auterion en 25.000 drones, con planes para ampliar la producción y destinar algunos a la exportación. Taiwán también está preparando un presupuesto específico para la adquisición de drones, que las autoridades tienen previsto presentar al poder legislativo a finales de este año.
El lanzamiento de Overkill pone de relieve la urgencia de Taiwán por reducir su dependencia de los componentes de aviones no tripulados fabricados en China. Taiwán busca estrechar lazos con empresas de defensa estadounidenses y europeas y posicionarse como proveedor de tecnología de drones no china para el Sudeste Asiático, donde países como Filipinas, Vietnam, India e Indonesia desconfían cada vez más de la vigilancia y el hardware chinos.
El programa de desarrollo de aviones no tripulados de Taiwán comenzó en serio hace tres años. Aunque los primeros objetivos de producción se quedaron cortos, avances recientes como Overkill apuntan a un progreso significativo y a una creciente capacidad industrial. Taiwán ya ha experimentó con drones navales, inspirándose en tácticas ucranianas. El 3 de junio, el Servicio de Seguridad ucraniano llevó a cabo un sonado ataque marítimo con drones en el puente de Kerch, una maniobra que al parecer influyó en algunos de los recientes ensayos navales con drones de Taiwán.
El exitoso debut de Overkill indica la determinación de Taiwán de adaptar rápidamente la guerra moderna con drones a su propia postura defensiva. Ante el aumento de las tensiones a ambos lados del estrecho y la creciente presencia de la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLA), los militares taiwaneses apuestan por los drones para obtener una ventaja asimétrica.
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