Armas de energía dirigida (DEW) -como los láseres- utilizan energía disparada a la velocidad de la luz. Estas armas pueden producir una fuerza que oscila entre disuasoria, dañina y destructiva. Muchos países, entre ellos Estados Unidos, están investigando su uso.
Al utilizar energía en lugar de balas o misiles, las armas de energía dirigida podrían ser menos costosas por disparo y tener una potencia de fuego prácticamente ilimitada.
Sin embargo, los efectos a largo plazo de estas armas sobre la salud no están claros. Además, suelen tener un alcance menor que las armas convencionales, y las condiciones meteorológicas -como la niebla y las tormentas- pueden restar eficacia a determinadas armas de energía dirigida.
Referencia- Oficina de Contabilidad del Gobierno